jueves, 28 de mayo de 2009

Nada

Salía de madrugada a disfrutar del alba, la vestían harapos cansados de recibir costuras reparadoras. El viento la espera de frente y le imprime en el rostro los aromas a jazmín y a hierba mojada. El tiempo ya no significa nada en su existencia, los años marcaron su cuerpo como el mar a la roca. La vida le pesa pero se siente recompensada con las madrugadas, que le inyectan fuerzas para comenzar un nuevo día.

Hoy es una madrugada distinta, ya no tiene harapos que la puedan vestir ni costuras nuevas que lucir. El viento no la esperó de frente, no le imprimió los aromas a jazmín y a hierba mojada. Su tiempo sigue transcurriendo en medio de la nada y las marcas de su existencia ya no las puede descifrar. No se siente recompensada con la nueva madrugada, no le ha inyectado las fuerzas necesarias para comenzar un nuevo día.

Este es un día especial en el que la noche se cierne presurosa sobre ella y la nada se abre ante sus pies, esto le parece la mejor opción...

martes, 19 de mayo de 2009

Beso

La escena se repitió una vez más. Según yo estaba todo bien, por fin llegaba a casa luego de una agotadora jornada cargada al final del día de cosas desagradables. Advertí su espera incluso antes de abrir la puerta, estaba vestida y arreglada de manera especial. Sus labios estaban decorados con un brillo que olía a fresas, sus ojos delineados sutilmente como mejor le viene, su aroma era el de flores frescas, sutil, su cabello olía agradablemente a una fragancia indefinida. Advertí su mirada, advertí la espera de sus ojos y las palabras atoradas en sus labios.

En mi cabeza todos los detalles dieron vueltas mientras seguí camino a la habitación luego de saludarla con premura, mientras me despojaba de todo lo relacionado con el trabajo. En mi cabeza todos los detalles siguieron dando vueltas mientras preparaba la comida que nos serviríamos, mientras mirábamos como por inercia el programa de turno en la tv, mientras contemplábamos a nuestro retoño balbuceando algunas cosas. En mi cabeza tenía grabada la imagen de la mujer más hermosa que puede existir.

El problema es que esto quedó atorado ahí, en mi cabeza. Qué decepción no haber hablado antes y haber gritado al mundo la hermosa mujer que tengo a mi haber. Según yo estaba todo bien, incluso creo haber mencionado algo, pero no fue así.

Por supuesto, llegado el momento me reclamó la pobre actitud, mi supuesta indiferencia y mi culpable silencio. Ninguna explicación sirvió, ningún argumento acudió a mi auxilio por aquella reprochable falta. Y yo que pensaba que estaba todo bien, y ella que pensaba todo lo contrario. Finalmente, solo un beso acudió en mi auxilio, un beso bien recibido, un beso de esos que nos hacen soñar.

sábado, 9 de mayo de 2009

Chilenos en el mundo

¿Estamos en todos lados?, mientras más lo pienso creo que sí. Por lo menos eso es lo que nos hacen creer los medios, sobre todo cuando ocurre alguna desgracia. Por ejemplo, algún terremoto en Sri Lanka, lo primero que hacen es buscar algún chileno residente, o algún amigo del amigo, o algún familiar lejano. Con esto de la nueva influenza, andamos buscando a chilenos contagiados en alguno de los países en riesgo. Con el paso de los huracanes, buscamos a posibles familias chilenas afectadas en el epicentro de la desgracia, y así, seguimos en la búsqueda interminable de chilenos patiperros repartidos alrededor del globo y que idealmente sean víctimas de algun infortunio.

Tal vez nuestro complejo de inferioridad - o de superioridad - nos hace buscar algún tipo de protagonismo frente a los hechos, sobre todo al considerar lo arrinconados que estamos en el planeta detrás del límite natural que se alza majestuosamente en forma de un cordón montañoso y que nos mantiene herméticamente separados inclusive de nuestros vecinos. Nostalgia del programa aquel de TVN que mostraba a chilenos repartidos en países lejanos, haciendo su vida en medio de culturas que no entienden nuestras onces, nuestros asados con los amigos, nuestros pasteles de choclos, nuestras cuecas, los helados en las micros, nuestras marraquetas o panes amasados, a nuestro Tito Fernández o al Coco Legrand.

Ahora, sin pretender entrar en nacionalismos de ningún tipo, algo contrario a mis principios, encuentro una osadía tratar de comenzar la vida en otro país, sobre todo cuando las diferencias son demasiado evidentes. Se dejan atrás las raíces, la misma rutina mantenida diariamente, el idioma y un sinfín de cosas más y se pasa uno a amoldar a una nueva cultura, una nueva idiosincrasia, tratando de extirpar nuestras costumbres. Pero bueno, con razón algunos han logrado desarrollar el espíritu aventurero y otros lo tenemos, perpetuamente dormido tal vez, pero dispuesto a desarrollarse al más mínimo estímulo.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Nuestra Poroto


Dedicado a ti hija. Gracias por hacernos disfrutar una vez más de la vida y de hacernos conocer nuevos matices que alguna vez creimos perdidos.

lunes, 4 de mayo de 2009

Tengo sueño

El sueño me atrapó fuertemente una vez más. Un poco mareado, con mucha ansiedad, intento despertar y ponerme de pié pero no puedo. Estoy amarrado a la cama, no logro moverme, escucho mi respirar, estiro mis manos pero no alcanzo nada. Intento zafarme desesperadamente pero es en vano. Sigo igual, atrapado por el sueño.
La ansiedad crece y el corazón parece desbocarse. Escucho a mi lado la respiración de ellas, las siento cercanas y yo sin poder alcanzarlas. Me pesa el aire en los bordes, me pesa el aliento en el rostro. Sé que ella espera por mi y yo acá sin poder encontrar la salida. Sé que se cobija a mi lado y no puedo tocarla ni advertirla para que alargue hacia mi su mano. Maldito sueño, maldita ansiedad, ¿hasta cuándo me atormentas? Mis pensamientos los creo lúcidos, mi pesar parece real. Supongo que este escandaloso episodio tendrá final, pero los intentos son fallidos, sigo acorralado sin poder escapar.

Maldito sueño, me obliga a sentarme como en una sala vacía de cine y ver proyectada antiguas imágenes desagradables, sin poder hacer nada. Intento nuevamente escapar, pero la cobija pesa demasiado. Y pensar que segundos antes de que apareciera mi verdugo, pude haberme librado... nada puedo hacer ya. Grito desesperadamente y nadie logra escucharme, el silencio sigue ensordeciendo las imágenes que se continúan proyectando vez tras vez.
De pronto, una mano presurosa parece sostenerme de lo que parecía interminable. Es ella, me esperaba y pregunta qué pasa. Nada le digo. Es ella, me esperaba.

lunes, 20 de abril de 2009

¿No será demasiado?

Por supuesto que me gusta estar informado, no solo por tener algo que conversar con mi señora - que tema no nos falta -, o algo de lo que hablar al otro día en el trabajo, sino, porque simplemente me gusta tener algo que me entretenga la mente, algo a lo que darle vueltas. Es por eso que una de las cosas primeras que hago en la mañana es leer, antes de irme a la oficina leo, incluso en el trayecto, y en la mayoría de las mañanas aprovechando el internet, abro la página de un diario y sigo leyendo.

Como decía, me gusta estar informado, pero hay una diferencia muy grande escuchar en el noticiario central de uno de los canales de la tv que están torturando prácticamente a los animales antes de faenarlos para el consumo diario - que en alguno casos lo hacen simplemente por placer - a verlo, ver cómo los desoyan sin anestesia, o cómo los agarran a palos. Tal vez sea para crear conciencia y que finalmente tomemos - hablando del particular - la decisión de optar por una vida más sana, llevando una dieta saludable. ¿No será demasiado?, simplemente me hubiese conformado con haberlo escuchado para que luego pasaran a la próxima noticia, que para mi asombro, trataba acerca de cómo un padre de unos 50 y tantos años degolló a su hijo, por supuesto la sangre fue la protagonista junto con el arma homicida.

¿Qué les ha dado a los canales digo yo?, sobre todo a Chilevisión. Con tantas historias de cárceles, historias turbias del campo, historias de infieles... no nos dejan tomar un respiro mostrándonos algo más amable. Por ejemplo ahora en un programa que muestra todo el juicio que se lleva de algún caso, macabro por supuesto para sumarle al rating, no basta con solo entrevistar a las partes y mostrarles en el juicio en el que dan detalles escabrosos de cómo se llevó a cabo el crimen, sino que además, recrean las escenas del crimen mismo y las repiten seguidamente. De pronto, la conductora, para asegurarse de que hayamos entendido bien, nos da un resumen de todo el caso deteniéndose con alevosía en las partes más dantescas. ¿No será mucho digo yo?, ¿no habrá algo de morbo en todo lo que nos están dando a consumir?

Esta conducta, tan atávica a nosotros como especie por lo demás, se está traspasando a los objetivos canales de comunicación criollos desde hace un tiempo ya. Las vidas privadas ya no son tan privadas. ¿Me importa algo que el conductor estrella de cierto canal haya terminado una incipiente relación con una de las modelos de paso? ¿Me importa que una actriz de antaño haya estafado y que se le vea pasándola bien en Miami?, ¡para nada! Pero debo reconocer que con tanto saping, algunas veces acabo descansando en alguno de estos programas en los que me muestran un desfile de ejemplos de personas que bajo ninguna circunstancia me gustaría emular.
Sin caer en un juicio valórico, debo mencionar que esto es simplemente el producto que vende, que se consume en masas y que está presente en muchas líneas editoriales de distintos medios. Pero, ¿no será demasiado?

miércoles, 8 de abril de 2009

Eufemismos.

Un eufemismo es una palabra o expresión políticamente aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra considerada vulgar, de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no placentero al oyente. Algunos eufemismos tienen la intención de ser cómicos. Se produce cuando se pretende usar palabras inofensivas o expresiones para desorientar, evadirnos, o evitar hacernos conscientes de una realidad cruda y desagradable. A menudo el propio eufemismo pasa a ser considerado vulgar con el tiempo para ser sustituido de nuevo.

Y es la pura verdad, disfrazamos realidades crudas y desagradables, verdades incómodas que no nos atrevemos a decir de frente. En la mayoría de los casos, estas verdades las adornamos con palabras o frases para el bronce, lo que mantiene y sustenta la esencia misma del eufemismo.

Y si de frases para el bronce se trata, el otro día me topé con una que me afectó directamente. Decidido a bajar los kilos de más que se apoderaron de mi cuerpo desde un tiempo hasta ahora, le venía dando vueltas a la idea de ir al gimnasio de mi pega. Como soy nuevo en el área, ya que fui trasladado, me topé con la sorpresa de que en las mañanas pasa una amable profesora de educación física, lista y dispuesta a desestresarnos con una batería de ejercicios breves en unos 20 minutos. Entretenido, pero muy empaquetado metido en mis pantalones de vestir y mi camisa. Comenzamos con ejercicios de relajación, levantamos nuestros brazos al cielo, estirándolos al tope de las posibilidades, agarramos pelotas imaginarias, las apretamos y las movimos con nuestros brazos extendidos, y todo eso pasaba mientras trataba de ocultar mi incipiente abdomen, pero digámoslo sin eufemismos, tratando de ocultar mi guata que porfiadamente se resistía a guardarse. La clase continuó con otros ejercicios de relajación, en uno de ellos, noto disimuladamente que los ojos de la instructora se posan en mi guata, continuó como si nada y de sorpresa se lanza la frase: "...con la zona abdominal bien contraída", eso fue todo, un comentario dirigido a la clase, a todos nosotros pero a uno solo, a mi. Lo que en realidad quiso decir fue: "Hey tú el nuevo... esconda la guata", para mi sorpresa la clase continuó por los minutos que faltaban de manera normal. Sorpresa digo porque mientras terminaba la frasecita, imaginaba todos los ojos de mis compañeros observándome descaradamente y con reproche. Por supuesto, luego de este incidente, la decisión de ir al gimnasio ya estaba tomada.

Tal vez esa es la gracia de los eufemismos, como se trata de verdades incómodas que sustituimos por otras menos ofensivas, o que adornamos para no causar tanto pesar a quién dirigimos la frase, son los receptores quienes tienen la libertad de decidir si la consideran o no, por supuesto en este caso me acomodó más que usaran un eufemismo ante aquella verdad directa e incómoda, mis kilos de más, que no son tantos, solo se trata de un sobrepeso, y espero que esto último no sea un eufemismo. Para ser justo conmigo, debo aclarar que no es que esté tan gordo pero si sigo así, quedaré listo para ocupar un cuadro de Botero.