La escena se repitió una vez más. Según yo estaba todo bien, por fin llegaba a casa luego de una agotadora jornada cargada al final del día de cosas desagradables. Advertí su espera incluso antes de abrir la puerta, estaba vestida y arreglada de manera especial. Sus labios estaban decorados con un brillo que olía a fresas, sus ojos delineados sutilmente como mejor le viene, su aroma era el de flores frescas, sutil, su cabello olía agradablemente a una fragancia indefinida. Advertí su mirada, advertí la espera de sus ojos y las palabras atoradas en sus labios.En mi cabeza todos los detalles dieron vueltas mientras seguí camino a la habitación luego de saludarla con premura, mientras me despojaba de todo lo relacionado con el trabajo. En mi cabeza todos los detalles siguieron dando vueltas mientras preparaba la comida que nos serviríamos, mientras mirábamos como por inercia el programa de turno en la tv, mientras contemplábamos a nuestro retoño balbuceando algunas cosas. En mi cabeza tenía grabada la imagen de la mujer más hermosa que puede existir.
El problema es que esto quedó atorado ahí, en mi cabeza. Qué decepción no haber hablado antes y haber gritado al mundo la hermosa mujer que tengo a mi haber. Según yo estaba todo bien, incluso creo haber mencionado algo, pero no fue así.
Por supuesto, llegado el momento me reclamó la pobre actitud, mi supuesta indiferencia y mi culpable silencio. Ninguna explicación sirvió, ningún argumento acudió a mi auxilio por aquella reprochable falta. Y yo que pensaba que estaba todo bien, y ella que pensaba todo lo contrario. Finalmente, solo un beso acudió en mi auxilio, un beso bien recibido, un beso de esos que nos hacen soñar.
¿Estamos en todos lados?, mientras más lo pienso creo que sí. Por lo menos eso es lo que nos hacen creer los medios, sobre todo cuando ocurre alguna desgracia. Por ejemplo, algún terremoto en Sri Lanka, lo primero que hacen es buscar algún chileno residente, o algún amigo del amigo, o algún familiar lejano. Con esto de la nueva influenza, andamos buscando a chilenos contagiados en alguno de los países en riesgo. Con el paso de los huracanes, buscamos a posibles familias chilenas afectadas en el epicentro de la desgracia, y así, seguimos en la búsqueda interminable de chilenos patiperros repartidos alrededor del globo y que idealmente sean víctimas de algun infortunio.
El sueño me atrapó fuertemente una vez más. Un poco mareado, con mucha ansiedad, intento despertar y ponerme de pié pero no puedo. Estoy amarrado a la cama, no logro moverme, escucho mi respirar, estiro mis manos pero no alcanzo nada. Intento zafarme desesperadamente pero es en vano. Sigo igual, atrapado por el sueño.
Por supuesto que me gusta estar informado, no solo por tener algo que conversar con mi señora - que tema no nos falta -, o algo de lo que hablar al otro día en el trabajo, sino, porque simplemente me gusta tener algo que me entretenga la mente, algo a lo que darle vueltas. Es por eso que una de las cosas primeras que hago en la mañana es leer, antes de irme a la oficina leo, incluso en el trayecto, y en la mayoría de las mañanas aprovechando el internet, abro la página de un diario y sigo leyendo.